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Fernando Pessoa

 

 

INTENTANDO   DESCIFRAR A PESSOA

Juliana Villate.

 

Fernando Pessoa nace en Lisboa en 1888. Despues de la muerte de su padre a los 5 años, y de la muerte de su hermano de menos de un año de edad, la madre pierde sus bienes y tiene que volver a casarse , esta vez con un almirante, cónsul de Portugal en Durban, Africa del Sur. Allí el niño tiene que aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva familia, a un nuevo país y a una nueva cultura. Es un niño muy pequeño, en un país extraño, quien acaba de perder al padre, quien también pierde de alguna manera a la madre -ocupada ahora en el cuidado de sus otros cinco hijos, de los cuales solo sobreviven dos- , que tiene que elaborar solito todos los duelos que un ser humano puede tener en su vida (padre, madre, hermanos, casa, hogar, familia, patria y lengua materna) y quien no tiene con quien comunicarse en su idioma. Para sobrevivir psíquicamente es necesario inventar amigos... amigos imaginarios mientras aprende el ingles. A los cinco años crea su primer contertulio imaginario, se llamaba Chevalier de Pas . Crea también a Ibis, una mascota imaginaria y escribe su primer poema donde manifiesta el amor a la madre y el temor de ser abandonado por ella.

No sabemos mucho de esos primeros diez años de Pessoa en Africa, lo intuimos como un niño solitario, aislado en el refugio seguro de su imaginación , de sus lecturas, de sus estudios. Seguramente un niño tímido, que quería pasar desapercibido frente a ese mundo nuevo e inhóspito afectivamente. Me imagino a la madre triste, elaborando penosamente los duelos de tantos seres, tratando de adaptarse, tratando también de sobrevivir. Seguramente de esa época tan difícil quedaron muchos miedos, muchas ansiedades, muchas fobias,como rasgos neuróticos del sufrimiento interno al cual se vio abocado . Desde esa etapa, en la que normalmente se estructura la vida social y la interacción con nuestros pares, Pessoa quedó limitado a socializar consigo mismo, con sus amigos imaginarios, con los seres que su genialidad construía y con los que si podía hablar tranquilamente, con el universo que él construyó para poder habitar y del cual no podría ya salir jamás.

A los 14 años decide fundar dos periodicos y comienza a crear como personajes reales a todos los poetas, filósofos, prosistas, ensayistas y cuentistas que escribían ahí. A sus 15 años gana el premio a mejor ensayo en lengua inglesa , entre 900 candidatos que se presentaron a la Universidad del Cabo y dos años después decide regresar a Portugal, frustrado por no haber obtenido, por trámites burocráticos, una beca en Inglaterra para profundizar en el estudio de la lengua inglesa. El niño da paso a un adolescente que, acostumbrado a dialogar consigo mismo, deviene en filósofo, y que utiliza como vehículo a los heterónimos para crear una dialéctica que comprenda todos los tópicos de la existencia humana.

Pessoa se convierte en adulto. Como todos los genios se aburre pronto de la educación formal y deja sus estudios. Adquiere con un pequeña herencia una imprenta la cual quiebra . De ahí en adelante solo tendría empleos informales, de corresponsal de lengua extranjera o de traductor de cartas comerciales. Solo aceptaba horarios muy reducidos, uno o dos días a la semana. Necesitaba tiempo para escribir. Su legado para la humanidad es un inmenso cofre lleno de manuscritos, ensayos, poemas, aforismos, esbozos de teorías filosóficas , políticas, místicas o estéticas , la mayor parte de los cuales aún no ha sido editado.

Nos encontramos frente a un genio creador , a un filosofo agudo, a un pensador descomunal que desde la coherencia y la consistencia del pensamiento, estructura y propone una nueva manera de comprender el universo: el sensacionismo (que permite aprehender los objetos y los sentimientos sin intermediación de la razón), un cambio en la figura y el fondo del mito original portugués ( re edición del mito sebastianista en forma de supra-camones gracias al cual la poesía portuguesa alcanzaría un carácter místicamente nacionalista y de tendencia pacifista y cultural ) y un retorno al neopaganismo en el cual todas las metafísicas son válidas , para encontrar la pluralidad de la humanidad que nos habita ( logró deconstruir su propio “yo” para gestar mas de 137 heterónimos con los que se propuso desarrollar una dialéctica en torno a temas existencialistas ).

Dice Angel Crespo, traductor e investigador de la vida y obra de Pessoa : “Pessoa era un escritor tan competente, tan complicado y tan coherente a su manera, que la interpretación de su personalidad poética depende de la que se haga de su pensamiento político , que a su vez depende de su enfoque religioso”.“Su obra es abierta en el sentido que se presta a varias lecturas complementarias pero no contradictorias”.

Como filósofo prosista, le correspondió a Antonio Mora, la tarea de crear una obra que fundamentara el neopaganismo anticristiano. De este prosista dice Eduardo Lourenco, filósofo y crítico portugués : “A través de él tiene Fernando Pessoa el derecho a figurar en la cohorte de revolucionarios de la cultura , de Schopenhauer a Nietzsche y de Nietzsche a Heidegger y a Marcusse”.

“Haz de tu alma una metafísica, una ética y una estética. Substitúyete a Dios indecorosamente. Es la única actitud realmente religiosa. (Dios está en todas partes excepto en sí mismo).”

“El arte moderno tiene que ser desnacionalizado. Acumular dentro de si partes de todo el mundo para que sea típicamente moderno.Que nuestro arte sea uno en el que la dolencia y el misticismo asiático, el primitivismo africano, el cosmopolitismo de las Américas, el exotismo ultra de Oceanía y el maquinismo decadente de Europa se fundan , se crucen, se interseccionen”.

Para Pessoa la razón tampoco entró en competencia con las creencias metafisicas o neopaganas. La tia con la cual vivió de 1912 a 1918 era seguidora de diferentes corrientes ocultistas. Seguramente por ella descubre las teorias teosóficas de Madame Blavatsky, creadora en 1875 de la sociedad teosófica , que tiene como objetivo el estudio comparativo de religión, ciencia y filosofía, con el objeto de intentar recuperar y unificar las tradiciones de todas las culturas y de todos los tiempos. El esoterismo se refiere a doctrinas de conocimiento del antiguo egipto y de la India. Principios universales que fueron considerados anticristianos y que por lo tanto solo sobreviven por tradición oral en grupos de iniciados , como los rosacruces. Todo es mente ; Como es arriba es abajo o principio de correspondencia ; Nada es inmovil, todo vibra, todo se mueve, todo cambia;Todo tiene dos polos, los opuestos son identicos por naturaleza, todas las verdades son semiverdades, todas las paradojas pueden reconciliarse. Nada es absoluto;Todo oscila como un péndulo, todo asciende y desciende, todo avanza y retrocede;Toda causa tiene su efecto y todo efecto tiene su causa;Todo es femenino y masculino.

En la India las mas antiguas tradiciones hinduistas y budistas dieron sus aportes relacionados con el politeismo, la creencia de la mente como principio, la compasión, la ley del karma y la reencarnación .El neopaganismo es una corriente religiosa o filosofica que busca rescatar las creencias politeistas y panteistas anteriores al cristianismo, se basa en la certeza de la pluralidad del universo y la necesidad de respetar dicha pluralidad. La obra entera de Pessoa ortónimo y heterónimo está teñida por esta filosofía. Escribía constantemente ya que solo trabajaba algunos dias a la semana y solo media jornada.

Tenía pocos amigos y frecuentaba demasiado los bares. Nunca tuvo una pareja, fuera de un noviazgo platónico con una compañera de trabajo, Ofelia, con quien intercambiaba una correspondencia ingenua y pueril, duró 9 meses en una primera etapa y 4 meses nueve años después. Decidió terminar con ella para dedicarse por completo a su carrera como escritor y porque era consciente de su incapacidad para entregarse en una relación afectiva. Se ha especulado de un posible homosexualismo reprimido, sobre todo por la exaltación erótica mostrada en los poemas de su heteronimo Alvaro de Campos, donde en varias de sus Odas manifiesta el deseo de ser penetrado y asumir una pasividad femenina. En el caso de Pessoa todo es tan enigmatico que todo puede ser.

Así como por muchas oficinas y por muchos trabajos, también pasó por cuartos de alquiler, habitaciones en casas de familiares, inquilinatos, pequeños y modestos pisos que podía pagar con su exiguo sueldo de oficinista. Lo suficiente para el tabaco, para la barbería, para un buen sastre y para el alcohol.

Como muchos de los seres desolados desde la infancia, Pessoa, se refugió en el alcohol. Tomó tanto y con tanta asiduidad que murió de cirrosis hepática a los 47 años, una especie de suicidio premeditado, dicen algunos.Hipótesis que no suena demasiado descabellada si tenemos en cuenta que estaba muy adolorido porque solo había podido publicar un libro “Mensagen“ ,-donde según Angel Crespo “prefigura el mito creador de la historia portuguesa”-, se sentía un fracasado , sabía que el alcohol lo estaba llevando a la tumba , ya había tenido hospitalizaciones por delirium tremens y crea su último heterónimo Varao de Teive, quien se suicida por no poder tolerar su fracaso como escritor y por no poder comprometerse en el amor.

El 18 de Noviembre de 1935 muere de cirrosis hepática. Hoy en día es venerado como uno de los poetas más grandes del siglo XX, y en Portugal tiene devotos y lectores que lo recuerdan como una especie de Santo célibe y transfigurado. Parte de su obra continúa inédita.

En mi concepto Pessoa era un filósofo místico del paganismo panteista que solo utilizó la poesía para expresarse. La “forma” fue la poesía … el “fondo”… es solo para iniciados.

Como es arriba es abajo.

 

EL ORIGEN DE LOS HETERONIMOS SEGUN PESSOA

Pessoa se autodiagnosticaba como histeroneurasténico, lo cual nos habla de que había leído y estudiado a su contemporáneo Sigmund Freud. Diagnostico exquisito, si tenemos en cuenta que para realizarlo, demostraba una brillante introspección relacionada con la génesis en el periodo edípico de sus conflictos ( su padre murió a los 5 años y en esos mismos años tuvo que enfrentar el duelo de la madre tierra, madre patria, hogar lengua portuguesa, madre ausente , deprimida y lejana).

Pessoa debía referirse a si mismo como “neurasténico” haciendo referencia a su represión sexual y a la presencia de sus síntomas neuróticos de fobias , tristeza, abulia y ansiedad, y debía hablar de “histérico”, haciendo referencia a que la creación de sus heterónimos se relacionaba con un proceso disociativo de despersonalización ( le faltó considerar que para ser disociación debe ser inconsciente , debe producir desintegración de la vida psíquica y del proceso lógico del pensamiento, debe estar acompañada de amnesia con respecto a las diferentes instancias del pensamiento y debe además constituir conductas especificas como en el tipo de las personalidades múltiples).

En sus cartas de Enero de 1935 ( año de su fallecimiento) a Adolfo Casais Montero le explica el origen de sus heterónimos :

“Desde niño tuve la tendencia a crear alrededor de mi un mundo ficticio, a rodearme de amigos y conocidos que nunca existieron. Desde que me conozco siendo aquello que llamo yo, me acuerdo de haber definido mentalmente la imagen, movimientos, carácter e historia de varias figuras irreales que eran para mi tan visibles y mías como las cosas de eso que llamamos, tal vez abusivamente, la vida real”. “ Se trata, a pesar de todo, simplemente del temperamento dramático elevado al máximo; escribiendo , en vez de dramas en actos y acción, dramas en almas”. “Tengo una tendencia irreprimible a la despersonalización y a la simulación“ , “en los hombres la histeria asume principalmente aspectos mentales; asi, todo acaba en silencio y poesía”.

“ No niego, sin embargo la explicación psiquiátrica, pero debe comprenderse que toda actividad superior del espíritu, puesto que es anormal, es igualmente susceptible de interpretación psiquiátrica. No me cuesta admitir que esté loco, pero exijo se comprenda que no estoy loco de manera diferente a la de Shakespeare, cualquiera que sea el valor relativo de los productos de la parte sana de nuestra locura”.

“Esta tendencia a crear en torno a mi otro mundo, igual que éste, pero con otras gentes, nunca se me ha ido de la imaginación . Ha tenido varias fases, entre las que se cuenta ésta, sucedida ya en la mayoría de edad. Se me ocurría una fase ingeniosa, absolutamente ajena, por un motivo u otro, a quien soy, o a quien supongo que soy (aquí entra la instancia superyoica de la moralidad y la norma a criticar la idea), la decía inmediatamente como si fuese de un amigo mío , cuyo nombre inventaba, cuya historia añadía y cuya figura veía inmediatamente ante mi ”( mecanismo inconsciente por el cual desplazaba la idea inadmisible para si mismo en la figura de otro, así la podía expresar sin culpa o sin temor).

“En el año de 1912 se me ocurrió gastarle una broma a Sa-Carneiro: la de inventar un poeta bucólico, de índole complicada, y presentárselo, ya no me acuerdo cómo, bajo cualquier especie de realidad. Pasé unos días elaborando al poeta pero no conseguí nada“. Mas adelante , en la misma carta, Pessoa refiere que un día que escribía , después de poner el titulo de un poema : El guardador de rebaños, apreció en él alguien a quien le puso el nombre de Alberto Caeiro , así escribió treinta y tantos poemas de un tirón, para, seguidamente, escribir seis poemas que forman la “lluvia oblicua“ de Fernando Pessoa. “Fue la reacción de Fernando Pessoa contra su inexistencia como Alberto Caeiro“.

“Aparecido Alberto Caeiro, traté en seguida de descubrirle unos discípulos. Arranqué de su falso paganismo al Ricardo Reiss latente , y de repente, y en derivación opuesta a la de Ricardo Reis ( Ricardo Reis como figura super yoica o representante de la norma interna: medico clásico monárquico latinista semihelenista purista) me surgió impetuosamente un nuevo individuo. Surgió la Oda Triunfal de Alvaro de Campos: la oda con este nombre y el hombre con el nombre que tiene (Alvaro de Campos: representante de lo instintual, del ello, del impulso, del instinto básico opueso al super yo : ingeniero naval, exultante, violento, inmoral, cruel y lujurioso).

“Creé , entonces, una cotterie inexistente. Fijé todo aquello en moldes de realidad. Gradué las influencias, conocí las amistades, oí, dentro de mi, las discusiones y las diferencias de criterios, y en todo esto me parece que fui yo, creador de todo, lo que menos hubo allí. Parece que todo sucedió independientemente de mi“ ( relato típico de un histérico que siente que suceden cosas fuera de el ). “Cuando llegó el momento de la publicación del Orpheu fue necesario a ultima hora, encontrar algo para completar el numero de sus paginas.Le sugerí entonces a Sa-Carneiro que YO hiciese un poema “antiguo“ de Alvaro de campo, un poema de cómo Alvaro de Campos seria antes de haber conocido a Caeiro y haber caído bajo su influencia “. ( En la cosmogonía Pessoana Caeiro es el mas típico representante de la instancia yoica, que regula al ello instintual y al super yo punitivo : un campesino iletrado que veía las cosas tal y como son, el budista iluminado , el sabio por naturaleza).“ Y así hice “Opiario“, en el que traté de exponer todas las tendencias latentes de Alvaro de Campos.Fue, de entre los poemas que he escrito, el que me dio más que hacer, debido la doble poder de despersonalización que tuve que desarrollar.Pero en fin, creo que no salió mal, y que muestra a un Alvaro en embrión …“ ( aquí Pessoa se refiere a despersonalización como el acto consciente de crear el parlamento de un personaje coherente con su perfil de personalidad. La misma tarea que realiza el escritor en la novela, en el teatro o en el cine. Utiliza la palabra “despersonalización“ por la influencia del boom psicoanalítico del momento , y seguramente también por su carácter interior “histérico” como él mismo lo llamaba).

Mas adelante, en la misma carta expresa:“ Yo veo ante mi en el espacio incoloro pero real del sueño, las caras, los gestos de todos. CONSTRUÍ sus edades y sus vidas“. .. “ Lo difícil para mi es escribir la prosa de Reis o de Campos. La simulación es más fácil, incluso porque es más espontanea, en verso“. En este punto Pessoa utiliza el término “simulación“ nuevamente como un intento , muy histérico o histriónico por demás, de traducir su creación literaria en el terreno de lo psicoanalítico y/o posiblemente de lo metafísico.

En la otra carta, fechada del 30 de Enero del mismo año , Pessoa escribe: “ Lo que soy esencialmente , detrás de las mascaras involuntarias del poeta, del raciocinador y de los demás que haya, es un dramaturgo. El fenómeno de mi despersonalización instintiva, al que aludí en mi carta anterior, para explicar la existencia de los heterónimos, conduce naturalmente a esa definición. Siendo así no evoluciono. VIAJO. Voy cambiando de personalidad, voy ( aquí es donde puede haber evolución ) ENRIQUECIENDOME EN MI CAPACIDAD DE CREAR PERSONALIDADES NUEVAS, nuevos estilos de fingir que comprendo el mundo, o mejor, de fingir que es posible comprenderlo“.

ALBERTO CAEIRO

El analfabeto sabio. El iluminado. El maestro. La búsqueda de las cosas tal y como son. El retorno a lo elemental. El paganismo panteísta en su mas pura esencia. El deseo de unidad con el universo. La nada. El aquí y el ahora. La negación de la metafísica. EL YO. El centro.

-No siempre soy igual en lo que digo o escribo. Cambio pero no cambio mucho. El color de las flores no es el mismo sol que cuando pasa una nube o cuando entra la noche y las nubes son color de sombra.Mas quien mira bien ve que son las mismas flores. Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo. Fíjense bien en mi: si estaba vuelto a la derecha, me he vuelto ahora a la izquierda, pero siempre soy yo, teniendo en los mismo pies. El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra y a mis ojos y oídos atentos y a mi clara simplicidad del alma.

- Si quieren que yo tenga un misticismo, está bien, lo tengo. Soy místico , más solo con el cuerpo. Mi alma es pura y no piensa. Mi misticismo es no querer saber. Es vivir y no pensarlo. No sé lo que es la naturaleza: la canto. Vivo en lo alto de un otero . En una casa enjalbegada y solitaria. Y esta es mi definición.

-Pasó una mariposa por delante de mi y por primera vez en el universo me doy cuenta de que las mariposas no tienen color ni movimiento. Así como las flores no tienen perfume ni color. El color es quien tiene color en las alas de la mariposa. En el movimiento de la mariposa el movimiento es quien se mueve. El perfume es quien tiene perfume en el perfume de una flor.La mariposa es solo mariposa. Y la flor es solo flor.

RICARDO REIS

Figura superyoica, normativa, latinista, monárquico, purista en el lenguaje, obsesionado por la perfección sintáctica y léxica. Consideraba que la emoción es solo el media del cual la idea se vale para convertirse en palabra, semihelenista. Simboliza la herencia clásica simétrica y armónica. Por ser discípulo de Caeiro también defiende la vivencia plena del aquí y del ahora, del momento, así como la búsqueda de la paz y el equilibrio sin sufrir, a partir de la autodisciplina y las doctrinas griegas del epicureísmo y el estoicismo.

Su poesía se encuentra recogida en un solo libro de odas escrito en estilo neoclásico. Fernando Pessoa escribió “El Doctor Ricardo Reis nació dentro de mi en Enero del 14. El día anterior había estado oyendo una extensa discusión sobre los excesos, especialmente de realización, del arte moderno. Según mi proceso de sentir las cosas sin sentirlas, me fui dejando ir en la onda de esa reacción momentánea. Cuando reparé en lo que estaba pensando, vi que había erigido una teoría neoclásica, y que la iba desarrollando. La encontré bella y calculé interesante desarrollarla según principios que no adopto ni acepto. Se me ocurrió la idea de transformarla en un neoclasicismo científico..”

-Para ser grande, sé entero: nada tuyo exageres o excluyas. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas, por eso la luna brilla toda en cada lago, porque alta vive.

-Sigue tu destino, riega tus plantas, ama tus rosas. El resto es la sombra de árboles ajenos. La realidad es siempre más o menos de lo que queremos. Solo nosotros somos siempre iguales a nosotros mismos. Suave es vivir solo. Grande y noble es siempre vivir simplemente. Deja el olor en aras como ex voto a los dioses. Ve de lejos la vida. No la interrogues nunca. Que ella nada puede decirte. La respuesta, más allá de los dioses, Mas serenamente imita el Olimpo en tu corazón. Los dioses son dioses porque no piensan.

-Viven en nosotros innumerables;si pienso o siento, ignoro quién es el que piensa o siente. Soy solamente el lugar donde se sienta o piensa. Tengo más almas que una. Hay más los que yo mismo. Existo sin embargo indiferente a todos. Los hago callar:yo hablo.

-Unos , con los ojos puestos en el pasado, ven lo que no ven; otros, fijos los mismos ojos en el futuro, ven lo que no puede verse. ¿A qué buscar tan lejos lo que está tan cerca, nuestra seguridad? Este es el día, esta es la hora, este es el momento, esto es lo que somos y no hay más. Perenne fluye la inacabable hora que nos proclama nulos. En el mismo trago en que vivimos moriremos. Coge el día, otra cosa no eres. Súbdito inútil de astros dominantes, pasajeros como yo, vivo una vida que ni eso ni amo, mía porque soy ella.

 

ALVARO DE CAMPOS

Ingeniero naval, poeta futurista, espontaneo y expresivo. En su obra literaria transita entre lo decadente y lo futurista. Iconoclasta, nihilista,bisexual, lujurioso, violento, excesivo, exaltado, perverso. Sediento de ser todos y de sentirlo todo. Instinto puro. Lo reprimido, lo represado, lo negado.

 

Psicodinamicamente corresponde a la instancia denominada freudianamente “ello“ , y corresponde a la fuerza instintiva que se oculta bajo la razón, las normas sociales y la llamada civilización. El “ello“ son nuestros deseos reprimidos, nuestras profundas oscuridades, el compendio de todos nuestros demonios internos.

 

Es el único heterónimo en el que se encuentran exaltaciones equiparables a experiencias místicas de unión con el universo, donde en un desgarro del alma implora la posibilidad sensorial de sentirlo todo y de todas las maneras , la crueldad, la violación, la tortura, el dolor.

“Cuanto más sienta yo, cuanto más sienta como varias personas, más análogo seré a Dios.“

“Me he multiplicado para sentirme,

para sentirme he necesitado sentirlo todo,

me he transbordado, no he hecho sino extravasarme,

me he desnudado, me he entregado,

y hay en cada rincón de mi alma un altar a un dios diferente“.

 

ODA MARITIMA.

FRAGMENTOS.


Tú, marinero inglés, Jim Barns, amigo mío, fuiste tú
el que me enseñó ese grito antiquísimo, inglés,
que tan mortalmente resume
en las almas complejas como la mía
el llamado confuso de las aguas,
la voz inédita e implícita de todas las cosas del mar,
de los naufragios, de los viajes lejanos y travesías peligrosas.
Ese grito inglés tuyo, hecho universal en mi sangre,
sin rasgo de grito, sin forma humana ni voz.
Ese grito tremendo que parece sonar
es una caverna cuya bóveda es el cielo
y parece narrar todas las cosas siniestras
que pueden suceder en la Lejanía, en el Mar, por la Noche.
(Fingías siempre que era por una goleta que gritabas,
y decías así, poniendo las manos junto a la boca,
haciendo bocina con las grandes manos curtidas y oscuras:

Ahó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó--- yyy
Schooner ahó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó-ó ----yyyy...)

Quiero ir con ustedes, quiero ir
al mismo tiempo con todos ustedes
a todo lugar donde vayan.
Quiero tener sus peligros frente a frente,
sentir en mi cara los vientos que deshicieron las suyas,
escupir de mis labios la sal de los mares que los suyos besaron,
tender los brazos para ayudarlos, compartir sus tormentas,
llegar por fin como ustedes a puertos extraordinarios.

Huir juntos de la civilización,
perder con ustedes toda idea moral,
sentir que se transforma lejos mi humanidad.
Juntos beber en mares del sur
nuevos tumultos del alma, nuevos salvajismos,
nuevos fuegos primitivos de mi volcánico espíritu.
Ir con ustedes, arrojar de mí
-ah, poeta de dentro hacia afuera-
mi traje de civilizado, mis blandas acciones,
mi miedo innato de encadenado,
mi pacífica vida,
mi sentada, estática, reglamentada e inspeccionada vida.

En el mar, en el mar, en el mar, en el mar.
Eh, dejar la vida en el mar, al viento, a las olas.
Salar con la espuma arremetida por los vientos
mi paladar de grandes viajes.
Fustigar con agua conmovida la carne de mi aventura,
y que fríos oceánicos recorran los huesos de mi existencia.
Flagear, acuchillar, oprimir con vientos, con espuma, con soles,
mi ser ciclónico y atlántico,
mis nervios tendidos como jarcias,
lira en las manos de los vientos.
Sí, sí, sí... Crucifíquenme en las navegaciones
y mi espalda gozará su cruz.
Átenme a los viajes como a maderos
y la sensación de esa tortura recorrerá mis vértebras
en un incansable espasmo pasivo.
Háganme lo que sea, pero que esté en los mares,
sobre el combés, al son de las olas,
hieran, maten, acuchillen.
Lo que quiero es llevar a la muerte
un alma que se transborde en el mar,
que embriagada se derrumbe de cosas marítimas,
tanto de marineros como de anclas, de cabos,
tanto de cosas de la distancia como el ruido de los vientos,
tanto de la Lejanía como del Muelle, de los naufragios,
de los tranquilos comercios,
de los mástiles, del oleaje,
llevar a la muerte con dolor, voluptuosamente,
una copa de sanguijuelas llena para beber,
para beber extrañas verdes absurdas sanguijuelas marinas.

Hagan jarcias de mis venas,
amarras de mis músculos.
Arránqueme la piel y péguenla en las quillas,
que sienta el dolor de los clavos
y que nunca cese de sentirlos.
Hagan con mi corazón una flámula de almirante
de aquellos tiempos de guerra de las viejas naves
y coloquen al pie de los combés mis ojos arrancados.
Quiebren mis huesos golpeándolos contra las amuradas,
fustíguenme atado a los mástiles, fustíguenme,
y a todos los vientos de todas las latitudes y longitudes
lancen mi sangre en las aguas que atraviesan la nave
de lado a lado, arrojadas a la cubierta
en las violentas convulsiones de las tormentas.
Ah, qué vida aquella, esa era vida.
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh
Eh-laho-laHO-lahá-á-á-á-á
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh

Quillas quebradas, naves a pique, sangre en los mares,
combés ensangrentados, despojos,
dedos cercenados en las amuradas,
cabezas de niños aquí y allá,
gente con los ojos desorbitados al gritar, al aullar.
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh
Todo esto me envuelve como una capa en el frío.
Me froto con todo esto como una gata en celo con un muro.
Clamo como un león hambriento,
arremeto contra todo como un toro enfurecido,
clavo las uñas, me destrozo las garras, sangran mis encías sobre todo esto.
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh

Ya en mí no existe el mundo entero. Me enardezco,
bramo en la furia del abordaje,
pirata-menor, César-Pirata;
robo, mato, despedazo, acuchillo,
sólo siento el mar, la presa, el saqueo.
Sólo siento que golpeo
y que me golpean
la venas de mis fuentes.
Derrama sangre caliente la sensación de mis ojos.
Eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh-eh
Ah piratas, piratas, piratas,
ámenme y ódienme, piratas,
mézclenme con ustedes, piratas.
Su furia, su crueldad, hablan a mi sangre
de un cuerpo de mujer que fue mío en otro tiempo y cuyo celo sobrevive.

Quisiera ser una bestia que abarca todos sus movimientos,
una bestia que hundiese los dientes en las amuradas, en las quillas,
que comiese mástiles, bebiese sangre y alquitrán en los combés,
destrozase remos, cordajes, poleame y velas,
serpiente de los mares, femenina y monstruosa, cebándose en los crímenes.

Y hay una sinfonía de sensaciones incompatibles y afines,
una orquestación en mi sangre de confusión de crímenes,
de estrépitos espasmódicos en orgías de sangre en los mares,
con furia, como un vendaval ardiendo en el espíritu,
una polvareda caliente que nubla mi lucidez
haciéndome ver esto y soñarlo sólo con la piel y las venas.
Los piratas, la piratería, las naves, el instante,
aquel instante marítimo en que la presa es asaltada
y el terror de las víctimas huye hasta la locura -ese instante
en su total de crímenes, terror, naves, gente, mar, nubes, cielo,
brisa, latitud, longitud, gritos,
quisiera que en su Todo fuese mi cuerpo en su Todo, sufriendo,
que fuese mi cuerpo y mi sangre, mi ser enardecido,
y floreciera como una herida que se expande en la carne irreal de mi alma.

Ah, ser todo en los crímenes, ser yo todos los elementos que forman
los asaltos a los barcos y las matanzas y la violaciones.
Ser cuanto sucedió en los saqueos,
cuanto vivió o quedó inerte en el lugar de las tragedias sangrientas.
Ser el pirata resumen de toda la piratería en su apogeo,
y la víctima síntesis, de carne y hueso, de todos los piratas del mundo.

Ah, que mi cuerpo pasivo fuese la mujer todas-las mujeres
que fueron violadas, heridas, muertas, destrozadas por los piratas.
Ser en mi subyugado ser la hembra que teme pertenecerles y sentir todo esto,
sentir todas estas cosas recorrer al mismo tiempo mis vértebras.

Oh, mis velludos y ásperos héroes de la aventura y el crimen.
Mis bestias marítimas, esposos de mi imaginación.
Amantes causales del desvió de mis sensaciones.
Quisiera ser Aquella que los espera en los puertos,
amantes odiados en el sueño de su sangre de pirata.
Porque ella estaría con ustedes, única en el espíritu,
furiosa sobre los cadáveres desnudos de sus víctimas en los mares.
Ella los habría acompañado en sus crímenes y en la orgía oceánica,
su espíritu de bruja danzaría invisible entre los movimientos
de sus cuerpos, de sus cuchillos, de sus manos estranguladoras.
Y ella, esperándolos en tierra cuando llegaban, si acaso llegaban,
bebería en los rugidos de ese amor todo el vasto,
todo el denso y siniestro perfume de sus victorias,
y a través de sus espasmos entonaría un Sabbat enrojecido y amarillo.
La carne herida, abierta y destripada, con la sangre derramándose.
Ahora, en el auge preciso de soñar lo que ustedes hacían,
acercándome todo a mí, ya no les pertenezco, soy ustedes,
y mi femineidad que los acompaña es ser sus almas.
Estar dentro de toda su ferocidad, cuando la liberaban,
beber dentro de la conciencia sus sensaciones
cuando teñían de sangre altamar
y cuando arrojaban a los tiburones
los cuerpos aún vivos de los heridos, la carne sonrosada de los niños
y llevan a las madres a mirar por la borda lo que les ocurría.
Estar con ustedes en la carnicería, en el pillaje,
orquestado en la sinfonía de los saqueos.
Ah, no sé, no sé cuánto quisiera ser para ustedes.
No sólo ser una hembra, ser las hembras, las víctimas,
las víctimas -hombres, mujeres, niños, naves-,
no sólo ser la hora y los barcos y el oleaje,
no sólo ser sus almas, sus cuerpos, su furia, su posesión,
ni concretamente ser su hecho abstracto de orgía,
no es sólo esto que yo quisiera ser -es más que esto:
Dios-Esto.
Porque es preciso ser Dios, el Dios de un culto contrario,
un Dios monstruoso y satánico, Dios de un panteísmo de sangre
que pueda colmar en toda su medida mi furor imaginativo
y que nunca logre agotar mi ansia de identificarme
con cada uno y con todo y con el Más-Todo de sus victorias.
Ah, tortúrenme para satisfacerme.
Hagan de mi carne el aire que sus cuchillos atraviesan
antes de caer sobre las cabezas y las espaldas.
Que sean mis venas los vestidos que las dagas traspasan,
mi imaginación el cuerpo de las mujeres que violan,
mi inteligencia el combés donde luchan de pie, matando,
y toda mi vida -en su conjunto nervioso, histérico, absurdo-
el gran organismo cuyas células conscientes
fueran cada acto de piratería cometido
-y todo yo un torbellino como una inmensa pudrición del
oleaje, ah y ser todo esto.
Oblíguenme a arrodillarme ante ustedes.
Humíllenme y golpéenme.
Hagan de mí su esclavo, algo suyo,
y que su desprecio jamás me abandone,
oh, mis señores, mis señores.

Siempre tomar gloriosamente la parte sumisa
en los hechos sangrientos y en las sensualidades desatadas.
Derriben sobre mí, como grandes, pesados muros,
las barbaries del antiguo mar.
Del este al oeste de mi cuerpo
esparzan la sangre de mi sangre,
besen con cuchillos y látigos y furia
mi alegre terror carnal de pertenecerles,
mi ansia masoquista de ofrecerme a su furor,
de ser el objeto inerte que sienta su omnívora crueldad,
señores, dominadores, emperadores, corsarios.
Ah, tortúrenme,
acuchíllenme y ábranme,
deshecho en pedazos conscientes
frótenme en los combés,
espárzanme en los mares, déjenme
en las ávidas playas de las islas.

En mí ceben todo mi misticismo suyo,
cincelen la sangre de mi alma
y abran, hieran.
Oh, tatuadores de mi corporal imaginación,
amados desolladores de mi sumisión carnal.

Sométanme como se mata perro a patadas,
hagan de mí el pozo para su desprecio de dominadores.

Háganme todas sus víctimas.
Como Cristo sufrió por todos los hombres, quiero sufrir
por todas las víctimas que cayeron bajo sus manos,
sus manos callosas, sangrientas, con dedos cercenados
en salvajes asaltos de amuradas.
Háganme cualquier cosa, como si fuese arrastrado
-oh placer, oh beso de dolor-
arrastrado por caballos que ustedes fustigan ...
Pero esto en el mar, todo esto en el ma-a-a-ar, esto en el
MA-A-A-AR
Eh-eh-eh-eh-eh Eh-eh-eh-eh-eh-eh Eh-EH-EH-EH-EH-EH
EH en el MA A-A-A-AR
EH-EH-
EH-EH-EH!
EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-
EH-EH-!
EH-EH-EH-EH-EH-EH-
EH-EH-EH-EH-EH-EH-!
EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-EH-!

Algo se rompe en mí.
El enardecimiento ha anochecido.
Parte, déjame,
sé ahora la nave en medio del río, destacada y nítida,
después la nave saliendo el puerto, pequeña y cercana,
después el vago punto en el horizonte -oh angustia mía-,
un punto cada vez más vago en el horizonte ....
después nada, y sólo yo mi tristeza,
y la gran ciudad ahora llena de sol
y la hora real y desnuda como un muelle ya si naves,
y el giro lento del guindaste que, como un compás que gira,
traza un semicírculo de no sé qué emoción
en el silencio conmovido de mi alma ...

 

Tabaquería

 

No soy nada.
Nunca seré nada.
No puedo querer ser nada.
Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Ventanas de mi cuarto,
de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es
(y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?),
dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente,
a una calle inaccesible a todos los pensamientos,
real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente,
con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres,
con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres,
con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada.

Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad.
Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme
y no tuviese otra fraternidad con las cosas
que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle
la fila de vagones de un tren, y una partida pintada
desde dentro de mi cabeza,
y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida.

Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado.
Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo
a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera,
y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro.

He fracasado en todo.
Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada.
El aprendizaje que me impartieron,
me apeé por la ventana de las traseras de la casa.
Me fui al campo con grandes proyectos.
Pero sólo encontré allí hierbas y árboles,
y cuando había gente era igual que la otra.
Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar?
¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy?
¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas!
¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos! 
¿Un genio? En este momento
cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo,
y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno,
ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras.
No, no creo en mí.
¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones! 
Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?

No, ni en mí...
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo
no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando?
¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas
-sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-,
y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero
ni encontrarán quien les preste oídos?
El mundo es para quien nace para conquistarlo
y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
He soñado más que lo que hizo Napoleón.
He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo,
he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito.
Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla,
aunque no viva en ella;
seré siempre el que no ha nacido para eso;
seré siempre el que tenía condiciones;
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta
y cantó la canción del Infinito en un gallinero,
y oyó la voz de Dios en un pozo tapado.
¿Creer en mí? No, ni en nada.
Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente
su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello,
y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga.
Esclavos cardíacos de las estrellas,
conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama;
pero nos despertamos y es opaco,
nos levantamos y es ajeno,
salimos de casa y es la tierra entera,
y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.

(¡Come chocolatinas, pequeña,
come chocolatinas!
Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas,
mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería.
¡Come, pequeña sucia, come!
¡Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes! 
Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño,
lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.)

Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré
la caligrafía rápida de estos versos,
pórtico partido hacia lo Imposible.
Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas,
noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro
la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas,
y me quedo en casa sin camisa.

(Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas,
o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva,
o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta,
o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada,
o marquesa del siglo dieciocho, descotada y lejana,
o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres,
o no sé qué moderno -no me imagino bien qué-,
todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡si puede inspirar, que inspire!
Mi corazón es un cubo vaciado.
Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco
a mí mismo y no encuentro nada.
Me acerco a la ventana y veo la calle con absoluta claridad,
veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan,
veo a los entes vivos vestidos que se cruzan,
veo a los perros que también existen,
y todo esto me pesa como una condena al destierro,
y todo esto es extranjero, como todo.)

He vivido, estudiado, amado, y hasta creído,
y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo.
Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira,
y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído
(porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso);
puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo
y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente.

He hecho de mí lo que no sabía,
y lo que podía hacer de mí no lo he hecho.
El disfraz que me puse estaba equivocado.
Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí.
Cuando quise quitarme el antifaz,
lo tenía pegado a la cara.
Cuando me lo quité y me miré en el espejo,
ya había envejecido.
Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado.
Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario
como un perro tolerado por la gerencia
por ser inofensivo
y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime.

Esencia musical de mis versos inútiles,
ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho,
y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente,
pisoteando la conciencia de estar existiendo
como una alfombra en la que tropieza un borracho
o una estera que robaron los gitanos y no valía nada.

Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado a la puerta.
Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta,
y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal.
Morirá él y moriré yo.
Él dejará la muestra y yo dejaré versos.
En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también.
Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra,
y la lengua en que fueron escritos los versos,
morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto.
En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente
continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras,
siempre una cosa enfrente de la otra,
siempre una cosa tan inútil como la otra,
siempre lo imposible tan estúpido como lo real,
siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie,
siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra.

Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?),
y la realidad plausible cae de repente encima de mí.
Me incorporo a medias con energía, convencido, humano,
y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario.
Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos
y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos.
Sigo al humo como a una ruta propia,
y disfruto, en un momento sensitivo y competente,
la liberación de todas las especulaciones
y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto.

Después me echo para atrás en la silla
y continúo fumando.
Mientras me lo conceda el destino seguiré fumando.
(Si me casase con la hija de mi lavandera
a lo mejor sería feliz.)
Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana.

El hombre ha salido de la tabaquería (¿metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?).
Ah, le conozco: es el Esteves sin metafísica.
(El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.)
Como por una inspiración divina, Esteves se ha vuelto y me ha visto.
Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡Adiós, Esteves! , y el Universo
se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario de la tabaquería se ha sonreído.

 

ODA TRIUNFAL . fragmento.

A la dolorosa luz de las grandes lámparas eléctricas de la fábrica

tengo fiebre y escribo.

Escribo rechinando los dientes, una fiera ante esta belleza,

ante esta belleza totalmente desconocida por los antiguos.

¡Oh ruedas, oh engranajes, r-r-r-r-r-r-r-r eterno!

¡Fuerte espasmo retenido de los maquinismos furiosos!

¡Furiosos fuera y dentro de mí

por todos mis nervios disecados,

por todas las papilas de todo aquello con que siento!

Tengo secos los labios, ¡oh grandes ruidos modernos!

De oíros demasiado cerca,

y me arde la cabeza de querer cantaros con el exceso

de expresión de todas mis sensaciones,

con un exceso contemporáneo de vosotras, ¡oh máquinas!

Febril y mirando los motores como a una Naturaleza tropical

-¡grandes trópicos humanos de hierro y fuego y fuerza!-

canto, y canto al presente, y también al pasado y al futuro,

porque el presente es todo el pasado y todo el futuro

y están Platón y Virgilio dentro de las máquinas y de las luces eléctricas

sólo porque hubo antaño y fueron humanos Virgilio y Platón,

y pedazos de Alejandro Magno tal vez del siglo cincuenta,

átomos que han de tener fiebre en el cerebro del Esquilo del siglo cien,

andan por estas correas de transmisión y por esos émbolos y por estos volantes

rugiendo, rechinando, rumoreando, atronando, ferrando,

haciéndome un exceso de caricias en el cuerpo con una sola caricia en el alma.

¡Ah, poder expresarse todo como un motor se expresa!

¡Ser completo como una máquina!

¡Poder ir por la vida triunfante como un automóvil último modelo!

¡Poder, al menos, penetrarme físicamente de todo esto,

rasgarme todo, abrirme completamente, volverme poroso

a todos los perfumes de aceites y calores y carbones

de esta flora estupenda, negra, artificial e insaciable!

¡Fraternidad con todas las dinámicas!

¡Promiscua furia de ser parte-agente

del rodar férreo y cosmopolita

de los trenes estrenuos*,

de la tarea de transportar cargas de navíos,

del giro lento y lúbrico de los guindastes,

del tumulto disciplinado de las fábricas,

y del casi-silencio susurrante y monótono de las correas de transmisión!

¡Horas europeas, productoras, entablilladas

entre maquinismos y quehaceres útiles!

¡Grandes ciudades paradas en los cafés,

en los cafés -oasis de inutilidades ruidosas-

donde se cristalizan y precipitan

los rumores y los gestos de lo Útil

y las ruedas dentadas y los coginetes de lo Progresivo!

¡Nueva Minerva sin alma de los muelles y estaciones!

¡Nuevos entusiasmos con la estatura del Momento!

¡Quillas de placas de hierro sonriendo arrimadas a las dársenas

o en seco, erguidas, en los planos inclinados de los puertos!

¡Actividad internacional, transatlántica, Canadian-Pacific!

¡Luces y febriles pérdidas de tiempo en los bares, en los hoteles,

en los Longchamps y en los Derbies y en los Ascots,

y Picadillies y Avenues de l'Opera que entran

por dentro de mi alma!

¡Hola, calles, hola, plazas, hola, la foule!

¡Todo lo que pasa, todo lo que se para ente los escaparates!

¡Comerciantes; vagabundos; escrocs exageradamente bien vestidos;

miembros evidentes de clubes aristocráticos;

escuálidas figuras ambiguas; padres de familia vagamente felices

y paternales hasta en la cadena de oro que atraviesa el chaleco

de bolsillo a bolsillo!

¡Todo lo que pasa, todo lo que pasa y nunca pasa!

¡Presencia excesivamente acentuada de las cocottes,

banalidad interesante (¡y quién sabe qué otra cosa por dentro!)

de las burguesitas, madre e hija, por lo general,

que andan por la calle con cualquier motivo;

la gracia femenina y falsa de los pederastas que pasan, lentos;

y toda la gente sencillamente elegante que pasea y se exhibe

y luego resulta que tienen un alma dentro!

(¡Ah, cómo desearía ser el souteneur de todo esto!)

¡La maravillosa belleza de las corrupciones políticas,

deliciosos escándalos financieros y diplomáticos, 

agresiones políticas en las calles,

y de vez en cuando el cometa de algún regicidio

que ilumina de Prodigio y Fanfarria los cielos

usuales y lúcidos de la Civilización cotidiana!

¡Noticias desmentidas de los periódicos,

artículos políticos insinceramente sinceros,

noticias passez à-la-caisse, grandes crímenes-

de los que dos columnas pasan a la segunda página!

¡El olor fresco a tinta tipográfica!

¡Los carteles pegados hace poco, mojados!

¡Vients-de-paraître amarillos con una cinta blanca!

¡Cuánto os amo a todos, a todos, a todos,

cuánto os amo de todas las maneras,

con los ojos y con el oído y con el olfato

y con el tacto (¡lo que representaría para mí tocaros!)

y con la inteligencia como una antena a la que hacéis vibrar!

¡Ah, de qué manera todos mis sentidos se encelan por vosotros!

¡Abonos, trilladoras a vapor, progresos de la agricultura!

¡Química agrícola, y el comercio casi una ciencia!

¡Oh muestrarios de los viajantes-de-comercio,

de los viajantes-de-comercio, caballeros-andantes de la Industria,

prolongaciones humanas de las fábricas y de las oficinas tranquilas!

¡Oh telas en los escaparates, oh maniquíes, oh últimos figurines!

¡Oh artículos inútiles que todos quieren comprar!

¡Hola, grandes almacenes con varias secciones!



¡Hola, anuncios luminosos que se ven, parpadean y desaparecen!

¡Hola, todo aquello con lo que hoy se construye, con lo que hoy se es diferente de ayer!

¡Eh, cemento armado, hormigón, técnicas nuevas!

¡Progresos de los armamentos gloriosamente mortíferos!

¡Blindajes, cañones, ametralladoras, submarinos, aeroplanos!

Os amo a todos, a todo, como una fiera.

Os amo carnívoramente,

perversamente y enroscando mi mirada

en vosotras, ¡oh cosas grandes, banales, útiles, inútiles,

oh cosas modernísimas,

oh mis contemporáneas, forma actual y próxima

del sistema inmediato del Universo!

¡Nueva Revelación metálica y dinámica de Dios!

 ¡Oh fábricas, oh laboratorios, oh music-halls, oh Luna Parks,

oh acorazados, oh puentes, oh muelles flotantes,

en mi mente turbulenta y encandecida

os poseo como a una mujer hermosa,

os poseo totalmente como a una mujer hermosa a la que no se ama,

a la que se encuentra por casualidad y nos parece interesantísima!

¡Eh-ah-ho, fachadas de los grandes almacenes!

¡Eh-ah-ho, ascensores de los grandes edificios!

¡Eh-ah-ho, reorganizaciones ministeriales!

¡Parlamentos, políticas, secretarios de presupuestos,

presupuestos falsificados!

(Un presupuesto es tan natural como un árbol

y un parlamento tan bello como una mariposa.)

¡Hola, interés por todo en la vida,

porque todo es la vida, desde los brillantes en los escaparates

hasta la noche, puente misterioso entre los astros

y el mar antiguo y solemne, bañando las costas

y siendo misericordiosamente el mismo

que era cuando Platón era verdaderamente Platón

en su presencia verdadera y en su carne con el alma adentro,

y hablaba con Aristóteles, que no había de ser su discípulo!

Yo podría morir triturado por un motor

con el sentimiento de deliciosa entrega de una mujer poseída.

¡Arrójenme dentro de los altos hornos!

¡Tírenme debajo de los trenes!

¡Azótenme a bordo de los barcos!

¡Masoquismo a través de los maquinismos!

¡Sadismo de no sé qué moderno y yo y barullo!

 ¡Aupa, jockey que has ganado el Derby,

morder tu cap de dos colores!

(¡Ser tan alto que no pudiese entrar por ninguna puerta!

¡Ah, mirar es para mí una perversión sexual!)

¡Eh, eh, eh, catedrales!

¡Dejad que me parta la cabeza contra vuestras esquinas,

y que sea levantado de la calle lleno de sangre

sin que nadie sepa quién soy!

¡Oh tranvías, funiculares, metropolitanos,

restregaos conmigo hasta el espasmo!

¡Huy, huy, ay, ay, ay!

¡Soltadme carcajadas en plena cara,

oh automóviles atestados de parranderos y de putas,

oh multitudes cotidianas ni alegres ni tristes de las calles,

río multicolor anónimo donde no puedo bañarme como querría!

¡Ah, qué vidas tan complejas, qué de cosas por todas las casas de todo esto!

¡Ah, saberse la vida de todos, los apuros de dinero,

los disgustos domésticos, los vicios que no se sospechan,

los pensamientos que cada uno tiene a solas en su cuarto

y los gestos que hace cuando nadie lo puede ver!

¡No saber todo esto es ignorarlo todo, oh rabia!,

oh rabia que como una fiebre y un celo y un hambre

me consume el rostro y me agita a veces las manos

en crispaciones absurdas justo en medio de las turbas

en las calles llenas de encontronazos!

¡Ah, y la gente ordinaria y sucia, que parece siempre la misma,

que dice palabrotas como palabras corrientes,

cuyos hijos roban a las puertas de los ultramarinos,

y cuyas hijas a los ocho años -¡y esto me parece hermoso y me gusta!-

masturban a hombres de aspecto decente en el hueco de la escalera!

¡Ah, la gentuza que anda por los andamios y se va a casa

por callejas casi irreales de estrechez y podredumbre!

¡Maravillosa ralea humana que vive como los perros,

que está por debajo de todos los sistemas morales,

para quien no ha sido hecha ninguna religión,

creado ningún arte,

destinada ninguna política!

¡Cuánto os amo a todos, porque sois así,

ni inmorales de tan bajos que sois, ni buenos ni malos,

inalcanzables por todos los progresos,

fauna maravillosa del fondo del mar de la vida!

(En la noria del huerto de mi casa

el burro anda dando vueltas, dando vueltas,

y el misterio del mundo es de este tamaño).

Límpiate el sudor con el brazo, trabajador descontento.

La luz del sol sofoca el silencio de las esferas

y todos hemos de morir,

¡oh pinares sombríos del crepúsculo,

pinares en los que mi infancia era otra cosa

de lo que ahora soy...!

¡Ea trenes, ea puentes, ea hoteles a la hora de cenar,

ea aparatos de todas las clases, férreos, brutos, mínimos,

instrumentos de precisión, aparatos de triturar, de cavar,

industrias, brocas, rotativas!

¡Ea! ¡ea! ¡ea!

¡Ea electricidad, nervios enfermos de la Materia!

¡Ea telegrafía sin hilos, simpatía metálica de lo Inconsciente!

¡Ea túneles, ea canales, Panamá, Kiel, Suez!

¡Ea todo el pasado dentro del presente!

¡Ea todo el futuro ya dentro de nosotros! ¡Ea!

¡Ea, ea, ea!

¡Frutos de hierro y útiles del árbol-fábrica cosmopolita!

¡Ea, ea, ea! ¡ea-ho-ho-ho!

No sé que existo para dentro. Giro, doy vueltas, me ingenio.

Me enganchan en todos los trenes.

Me izan en todos los muelles.

Giro dentro de las hélices de todos los barcos.

¡Ea! ¡Hurra! ¡Ea!

¡Ea! ¡Soy el calor mecánico y la electricidad!

¡Ea! ¡Y los rails y las casas de máquinas y Europa!

¡Ea y hurra por mi-todo y en todo, máquinas trabajando, ea!

¡Saltar con todo por encima de todo! ¡Aúpa!

¡Aúpa, aúpa, aúpa, aúpa!

¡Hala! ¡Hola! ¡Ho-o-o-o-o!

¡Z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z-z!

¡Ah, no ser yo todo el mundo y todos los sitios!

 

FERNANDO PESSOA

.

AUTOPSICOGRAFIA

 

El poeta es un fingidor. 
Finge tan completamente 
que llega a fingir que es dolor 
el dolor que de veras siente.

Y los que leen lo que escribe, 
en el dolor leído sienten bien, 
no los dos que él tuvo
mas sólo el que ellos no tienen.

Y así en los raíles 
gira, entreteniendo la razón, 
ese tren de cuerda 
que se llama el corazón.