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Mitos y realidades en la busqueda de la autoestima

 

                                                                                  MITOS Y REALIDADES EN LA BÚSQUEDA DE LA AUTOESTIMA (etiquetados todos)

 

MITO: Debo enseñar a mis hijos a que compitan por ser los mejores en todo para que lleguen muy lejos y pueda sentirme orgulloso de ellos.


REALIDAD: Lo único que debes enseñar a tu hijo es luchar por ser feliz y a ser un buen ser humano trabajador, honesto y capaz de dar y recibir afecto. Todo lo demás corresponde a tu ego y a tu orgullo. Recuerda que tus hijos no vinieron al mundo a satisfacer tus anhelos y frustraciones. Tu deber es ayudar a tus hijos a que se sientan muy orgullosos de ellos mismos, y a que se acepten y se amen como ellos son y no como tú hubieras querido que fueran.



MITO: Para fortalecer el carácter de mi hijo o de mi pareja debo ser exigente con sus logros, y mostrarme invulnerable frente a él, para que siga mi ejemplo de fortaleza y seguridad.


REALIDAD: Esa es la manera mas certera de hacer de tu hijo un mediocre inseguro, o de anular por completo la autoestima de tu pareja. Si realmente quieres fortalecerlo hazlo sentir valioso e irremplazable y refuérzale todos sus logros y fortalezas. También muéstrale que tú eres un ser que se equivoca como todos, que falla como todos, y que no eres perfecto como padre, madre o pareja. Acércate a él mostrándote como un ser humano vulnerable y fortaleciéndolo con tu aceptación y con tu amor.



MITO: La gente que debemos admirar es aquella que ha logrado triunfar a nivel económico o profesional.


REALIDAD: Está demostrado que muchas personas exitosas tienen una vida personal inadecuada en cuanto a la capacidad ser buenos seres humanos. Cuando vayas a evaluar si alguien es valioso o no, tienes que fijarte en la vida familiar que tiene, en la capacidad que la persona demuestre para dar tranquilidad y afecto a todas las personas que la rodean, principalmente a su núcleo familiar. Los diplomas, el éxito y el dinero no son sinónimo de inteligencia emocional. Se puede ser un ser humano valioso con o sin plata, siendo o no exitoso. El dinero y el éxito no ponen ni quitan nada en la evaluación de un ser humano. 


MITO: Para ser feliz es indispensable conseguir la aceptación de las personas allegadas, sin importar lo que sea necesario hacer para tenerlas contentas.


REALIDAD: Lo primero que tienes que evaluar cuando desees la aprobación de alguien es si esa persona tiene un criterio adecuado para juzgar tu forma de ser. Para saber si alguien tiene el criterio adecuado debes valorar si esa persona (así sea uno de tus padres, tu pareja, tu jefe o un compañero) se relaciona de una manera afectiva y positiva con su mundo. Si es una persona responsable, leal, honesta, justa y afectuosa entonces tal vez y según como lo haga puede juzgar a otro. Recuerda que todos vemos la realidad a través del cristal de nuestros propios conflictos. Esperar que alguien que no es un buen ser humano a nivel integral (o sea que no sabe valorar ni amar a los demás) te evalúe a ti de una manera objetiva, es un absurdo que no debes permitir en tu vida. No puedes dejar el veredicto de tus acciones en manos de alguien no idóneo para realizarlo.



MITO: Quien recibe críticas, desprecio y recriminación debe sentirse desventurado y deprimido.


REALIDAD: Si tú consideras que has sido un buen ser humano, que has tratado de transmitir afecto y respeto de la mejor manera, debes creer más en eso que en la opinión de otros. Si has puesto todo tu empeño en hacer las cosas lo mejor posible, debes confiar en tu propio criterio acerca de ti mismo. Trata de evaluar tus acciones de una manera objetiva, y de la misma manera evalúa si la persona que te está criticando o despreciando es una persona que realmente te conoce y te valora adecuadamente. También debes evaluar si esa persona tiene rasgos de personalidad adecuados que le permitan tener el criterio de juzgarte a ti. Ahora, si realmente consideras que tuviste las fallas y los errores que te reprochan, debes aceptarlos y comenzar el proceso de cambio sin perder el tiempo en auto-reproches y depresiones.


MITO: Fracasar en algo es lo peor que nos puede pasar. Debemos tratar de ser los mejores para ser unos verdaderos ganadores y no unos fracasados.


REALIDAD: Lo realmente importante en la vida es intentar hacer las cosas bien. El resultado, bien sea un triunfo o un fracaso, es algo que no es importante a nivel evolutivo. La sociedad tiende a considerar “fracasos” circunstancias de la vida que realmente son logros. Por ejemplo salir de un mal matrimonio debería ser considerado a nivel social un verdadero triunfo para los integrantes de la pareja y para los hijos que no van a tener que cargar con las secuelas severas que dan los conflictos entre los padres. En cambio, quedarse “aguantando” en una unión insatisfactoria y destructiva es un verdadero fracaso a cualquier nivel.



El fracasar en una empresa, en un trabajo, en una competencia solamente será un “FRACASO” si tu lo consideras así. Si en cambio, consideras esta circunstancia negativa en tu vida como una posibilidad de aprendizaje, como un taller práctico donde puedes demostrar tu fortaleza de personalidad y tu intención de seguir adelante, no va a ser un fracaso, sino lo que realmente es ,una circunstancia negativa, como cualquier otra de las múltiples que tenemos que trascender en la vida. 



De todas maneras después de un fracaso o como quieras llamar a algo negativo que te suceda en la vida solo tienes dos posibilidades: quedarte condoliéndote de tu mala suerte o de tu incapacidad, o levantar la cabeza, aprender de lo ocurrido y seguir adelante con nuevos bríos y toda tu voluntad. Recuerda siempre que el tiempo que emplees en autoreproches y lágrimas es un tiempo que deberías estar empleando en actuar y reparar.



MITO: Una debilidad o defecto hace que esa persona no valga la pena.


REALIDAD: Para que una debilidad o un defecto sean importantes para generar rechazo, deben ser debilidades o defectos a nivel de valores esenciales del ser humano (afecto, compasión, honestidad, lealtad, etc). Es el valor integral como ser humano lo que nos debe acercar o alejar de una persona. Todos tenemos defectos y debilidades. Iluminados no hay. En la medida en que aceptemos y toleremos nuestras propias imperfecciones y las de los demás, nos acercamos más a nuestro propio camino de perfección interior.

 

Ahora, tolerar los defectos de los otros, solamente es positivo en la medida en la que el defecto de carácter del otro no afecte nuestra propia autoestima y valor. Solo podemos dejar de estimar a alguien por sus defectos, cuando por estos defectos somos maltratados a nivel emocional o físico. Por lo tanto lo más lógico es que no solo dejemos de estimar a esa persona, sino que también nos alejemos de ella. 



MITO: La persona se demuestra a sí misma que es valiosa y digna a través de la aprobación y del amor que los otros le dan.


REALIDAD: Si para estar contentos con nosotros mismos el pre-requisito es lograr la aprobación de todos los que nos rodean jamás vamos a lograrlo. Siempre encontraremos detractores de nuestros actos y de nuestros ideales. Por esa razón lo único importante es estar de acuerdo con nosotros mismos. Mientras nuestra conciencia moral, nuestra propia esencia nos diga que lo que hacemos, lo que pensamos está bien y es adecuado, es a ese maestro interior, que todos poseemos a quien debemos creer. Así el mundo entero sea nuestro detractor, si estamos de acuerdo con nuestra conciencia, debemos estar tranquilos. Es esa tranquilidad de conocernos, aceptarnos y amarnos la que hace que podamos caminar tranquilos por el mundo, independientes y libres de la opinión de los demás.

 

El único peligro es cuando la sintonía con nosotros mismos nos impide ver objetivamente las necesidades afectivas de otras personas, y nos quedamos inmersos en una posición narcisista donde nos olvidamos de dar lo necesario y justo para contribuir a la necesidad de nuestros seres queridos. Es en es punto justo entre mis necesidades y las de los otros, donde está la verdadera autoestima, que no se sacrifica ni sacrifica a nadie, donde la persona actúa siempre en sintonía con sus creencias y deseos sin causarle daño a nadie y cuidándose a si misma.



MITO: Tengo que lograr, de cualquier manera, que mi pareja se enamore de mí y que cambie lo que no me gusta de ella.


REALIDAD: Si tu pareja no posee dentro de si, las características de personalidad básicas para poder dar un amor sano y constructivo, jamás lograrás que lo haga. En cambio tú te vas a desgastar y agotar inútilmente tratando de hacer una transformación en la personalidad de tu pareja, que ni Freud podría hacer. Empeñarte en lograr que alguien incapacitado para dar un afecto sano y consistente cambie algún día, es igual que esperar cultivar peras de un manzano.